Tener la puerta de Calblanque abierta cada día, a tan sólo tres minutos caminando de casa, hace que me sienta privilegiada a un nivel cargado de emoción. Si aún no sabes de qué sitio te hablo déjame que te cuente que vas a descubrir un lugar mágico y puro; un lugar donde tienes la sensación de que el tiempo, afortunadamente, se ha parado y donde nuestra mano destructiva aún parece no haber comenzado a actuar.
La diversidad en cuanto a flora y fauna en este entorno protegido va a sorprenderte en cualquiera de los paseos o rutas que elijas hacer. Descubrirás una de mis calas favoritas, Cala Dorada, donde la arena se convierte en la protagonista y a donde llegarás rodeado de lirios salvajes. Te aseguro que el baño no te dejará nada indiferente.
Pero no es el Parque Regional de Calblanque tan sólo un listado de calas, también encontrarás playas infinitas para caminar, como Playa Larga o Las Salinas del Rasall, hogar de flamencos y garzas reales y donde podrás hacer una parada en alguno de los sitios habilitados para el avistamiento de aves.
Cuidado al caminar, ya sabes que te cuento esto sólo si te comprometes a cuidar y a respetar el paraíso en el que vivo, sigue las indicaciones de los senderos y ten en cuenta que la Fauna y la Flora tienen sus épocas de relax.
¿Sabías que en el año 2019 tuvimos una visita muy especial? Una preciosa tortuga boba eligió el parque para anidar y nos dejó un recuerdo inolvidable además de tomar conciencia de que la naturaleza necesita a gritos recuperar ese espacio que le estamos quitando a pasos agigantados.
Ven a visitarme, ya sabes que te espero con los brazos abiertos y con infinitas ganas de que disfrutes de este lugar tanto como yo.
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